Tesis Doctoral Premiada

RICARDO DANIEL MOYANO Doctor en Humanidades

La industria madre tucumana necesitaba una radiografía

El historiador de la UNT puso la lupa donde pocos habían llegado antes: los libros contables de dos ingenios de la provincia.

OBJETO DE ESTUDIO. El ingenio de Los Ralos -hoy ya no funciona- fue uno de los primeros estudiado por el investigador Daniel Moyano. 
LA GACETA / FOTO DE ANTONIO FERRONI 
"La historia de las empresas es difícil de abordar por falta de fuentes. Muchas se perdieron o se destruyeron, y de las que se conservan, tanto los empresarios como las familias tienen cierto recelo a compartirlas. Con cierta razón: muchas veces se hizo un mal uso de esa información utilizando una fuente histórica para condenar o para halagar a tal o cual persona. Y en realidad lo que hay que hacer es exprimir la fuente, sacar la información a través de una problemática, no de una acusación. Partir de una problemática a abordar y no desde un preconcepto para confirmar, esa es la idea. No se puede ser objetivo, pero hay que intentarlo". 

Ricardo Daniel Moyano nació en Tucumán hace 33 años, pero creció -imbuido de la dulzura del azúcar- en Libertador General San Martín, "al lado" del ingenio Ledesma (Juuy). Allí, la Escuela Industrial le despertó el interés por la tecnología agrícola y fabril. Se encaminó hacia la historia en la UNT y ahora se puede decir que conoce desde adentro una parte de la industria azucarera tucumana. Su tesis de doctorado mereció el premio de la Asociación Argentina de Historia Económica. 

- ¿El tema de tu tesis se relaciona con lo que enseñás?

- Siempre se relaciona porque en la cátedra abordamos justamente el desempeño de la industria y las políticas públicas desde la perspectiva histórica. En mi caso, con un fuerte interés por la temática azucarera, pero manejamos muchos conceptos. 
- ¿Cuál es la importancia del tema? 
- La perspectiva: la historia de empresas como una subrrama de la historia económica es abordar una problemática azucarera ingresando desde los archivos de la empresa. Esto permite manejar fuentes internas y abre un abanico de posibilidades sobre cuestiones poco estudiadas que, por escasez de fuentes, no se han podido abordar. Se pueden analizar las estrategias de las empresas, la parte tecnológica, la disposición a la innovación agrícola e industrial, rastrear los ensayos sobre la utilidad en sus producciones en combinación con la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres. 
- ¿Cuál fue tu campo de estudio?
- Me enfoqué en un núcleo de empresas familiares que durante todo el período abordado (1895-1945) tuvieron una destacada performance. No tan solo hablo de la capacidad de estos cuadros empresariales regionales para adaptarse a las nuevas reglas de juego a nivel nacional e internacional. Incluso se puede llegar a discutir sobre la idea de las empresas familiares como ineficientes comparadas con la gran empresa corporativa, con gerentes profesionales, como la realmente eficiente y la que triunfa. En este caso vemos un cuadro de industriales regionales que en sus empresas de pequeña y de mediana capacidad pudieron sortear varias etapas de crisis. 
- ¿De dónde provino la información?
- Me ayudaron los archivos internos, para detectar qué estrategias utilizaron, dónde achicaron, dónde pudieron expandirse, de algún modo llegar a algunas zonas poco visibles de las estadísticas. 

- La dinámica de la industria presente es muy distinta...

- Mi trabajo termina en el 45. Ha pasado muchísimo tiempo. De todos modos, la contribución que yo puedo dar es en relación con el pasado. Incluso la dinámica del mercado, tanto nacional como internacional ha tomado una importancia muy destacada; por ejemplo, el alcohol en la producción. Sin embargo, no todo está dicho sobre la historia del azúcar en Tucumán. Todavía queda mucho por estudiar. 

- ¿Quiénes te permitieron auscultar los archivos?

- Dos personas importantísimas (con quienes estoy muy agradecido), principalmente Roque Avellaneda y Julio Colombres; dos empresarios que me abrieron los archivos de sus empresas familiares -de Avellaneda y Terán, ingenio Los Ralos y de Compañía Azucarera Juan Manuel Terán, ingenio Santa Bárbara-. Así pude recabar toda la información necesaria. Después la crucé con archivos epistolares y con otras fuentes, locales y de Buenos Aires. Pero la piedra basal fue acceder a los libros contables, de directorio, y de las asambleas. 
- ¿En esta historia hay buenos y malos?
- Hay investigaciones de excelente calidad pero siempre falta, y eso es lo bueno de la historia. Lo importante es no creer que está todo dicho, que una interpretación soluciona todos los problemas; o que aquí hay buenos y malos, sino que la realidad misma es compleja y que siempre hay que abordarla desde diferentes lugares, reescribirla, reinterpretarla. Este es un pequeño granito de arena. Esperemos que surjan muchos más trabajos y que los empresarios se animen a abrir su acervo histórico, porque es fundamental para el conocimiento de esta actividad en todo el NOA, no tan solo en Tucumán.
- ¿Por qué estudiás historia?
- Hasta el día de hoy me lo pregunto. Me fui apropiando de ella. Mi padre y mi padrino me estimulaban a que leyera libros de historia. Yo creía que vendría a Tucumán a estudiar solo para ser profesor, pero las cosas se me fueron dando también hacia la investigación. Estoy muy satisfecho con lo que hago. Es un placer trabajar y que se interesen en lo que uno hace. A la vez, que la Asociación premie una tesis sobre el azúcar da un impulso a los estudios azucareros en general. Revaloriza una industria -hoy en día periférica- que en su momento era central. Revaloriza la problemática regional y también los estudios de empresas y empresarios en el país. 
- Es un legado valioso...
- Hay que estimular a la gente joven a que aprendamos de los que vienen de antes, es decir, los más destacados de la historia del azúcar en Tucumán y en Argentina. Tratemos de aportar nuevas maneras de abordar el pasado para enriquecer la historia de la provincia y de una actividad que hasta el día de hoy es la más importante del NOA. Nada menos que la que determina año a año la bonanza de la provincia.

Premio a la mejor tesis doctoral
"Firmas familiares, empresariado e industria azucarera en Tucumán, 1895-1945" fue elegida Mejor tesis doctoral por la Asociación Argentina de Historia Económica. Moyano recibió el premio en Bariloche, durante el III Congreso (Cladhe) y las XXIII Jornadas Argentinas de Historia Económica. Participaron asociaciones de Latinoamérica y España. El premio consiste en la publicación del libro por editorial Prometeo. El jurado estuvo integrado por prestigiosos historiadores: Girbal-Blacha, Míguez y Gelman.